Cd. Victoria, Tamaulipas.- En plena tormenta interna por denuncias de presunta violencia laboral y psicológica contra jefes de distrito y responsables de CADER, la representación estatal de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en Tamaulipas difundió imágenes de una reunión que, lejos de disipar dudas, vuelve a poner bajo la lupa la forma en que se toman las decisiones al interior de la dependencia.
El encuentro fue encabezado por Román Rigoberto Garza Infante, titular de la oficina estatal, y según el mensaje oficial tuvo como objetivo “revisar inquietudes y necesidades del personal” para mejorar las condiciones laborales y fortalecer la comunicación con la base trabajadora.
No obstante, las propias fotografías muestran una sala de juntas con numerosas sillas vacías y la presencia de apenas tres trabajadores —identificados como personal sindicalizado— dialogando directamente con el funcionario.
En las imágenes se aprecia una mesa amplia, diseñada para albergar a más mandos y responsables operativos, pero ocupada por un grupo reducido.
En otra toma, frente al logotipo institucional de “Agricultura”, posan cuatro personas; mientras que en las fotografías de trabajo la dinámica se limita a un pequeño círculo, sin la presencia visible de otros jefes de distrito o encargados de CADER.
Fuentes extraoficiales informaron a Victoria Post que, de manera paralela, en municipios como Jaumave y Tula se realizaron reuniones con alcaldes, comisariados ejidales y delegados para abordar temas como el gusano barrenador y los incendios forestales.
Sin embargo, señalaron que el titular estatal no acudió a esos encuentros territoriales, sino que permaneció en oficina para reunirse con estos tres integrantes de su equipo cercano, entre ellos los jefes de distrito de Victoria y se Jaumave.
Trabajadores consultados aseguran que no todos los responsables distritales ni encargados de CADER son convocados a estas mesas, pese a que las problemáticas laborales impactan a toda la estructura operativa.
“Se habla de la base, pero no está toda la base”, expresó una fuente que pidió el anonimato.
En un contexto marcado por acusaciones de presión y desgaste laboral hacia mandos medios, la imagen de múltiples sillas vacías alrededor de la mesa termina proyectando una señal que va más allá del boletín: cuando las inquietudes de toda una dependencia se canalizan a través de tres voces, la pregunta que queda en el aire es quién representa realmente al resto.
